sábado, marzo 26, 2011

No tengan miedo de las ánimas

Aún podemos encontrar en nuestra provincia referencias a esas Ánimas, por ejemplo en Cisneros y Marcilla de Campos en el Arroyo de las Ánimas; en Becerril de Campos, en el Camino de Las Ánimas; y en Castromocho, Lebanza, Villaluenga y Osornillo en sus pagos de Las Ánimas.

En muchos de nuestros pueblos existieron pagos, tierras, arroyos, fuentes o caminos denominados antiguamente de Las Ánimas. Pero esos topónimos menores han ido desapareciendo a lo largo de los dos últimos siglos, sobre todo por efectos de las desamortizaciones y de las concentraciones parcelarias.
Naturalmente, eso de llamar a un lugar del campo de Las Ánimas no ha querido decir nunca que por allá anduvieran vagando las ánimas, ni por caminos ni fuentes. Hay que interpretar estos topónimos como lugares pertenecientes a la Cofradía de Ánimas del lugar, pues en casi todos nuestros pueblos existieron estas hermandades religiosas, cuyo fin principal era ofrecer sufragios por las almas de los cofrades y por todas las almas en general.

Con el tiempo, estas cofradías, por donación o compra, se hicieron con un patrimonio, sobre todo en tierras, con cuyas rentas atendían a sus fines piadosos. Y esas tierras de las Cofradías de las Ánimas dieron nombre no sólo a esas parcelas sino a todo un pago, a los caminos que a ellas conducían o a los arroyos y fuentes que en ellas había.
El habla popular simplificó la denominación; y si al principio se decía la tierra o pago de la Cofradía de Ánimas, se terminó aludiendo a estos simplemente como de Las Ánimas.

Con la desamortización, las tierras de esas cofradías pasaron a propiedad particular. Esta pérdida de patrimonio y los sucesivos aires laicistas hicieron desaparecer casi todas estas cofradías, con lo cual fue desapareciendo también la memoria de su nombre y la de sus propiedades.

No obstante, aún podemos encontrar en nuestra provincia referencias a esas Ánimas, por ejemplo en Cisneros y Marcilla de Campos en el Arroyo de las Ánimas; en Becerril de Campos, en el Camino de Las Ánimas; y en Castromocho, Lebanza, Villaluenga y Osornillo en sus pagos de Las Ánimas.

Diario Palentino, 26 Marzo 2011.

sábado, marzo 12, 2011

Más viviendas, nuevos vecinos

Comienzan las obras de construcción de los 8 chalés con el fin de aumentar la población del municipio.

La construcción de nuevas viviendas que alberguen a futuros inquilinos son un verdadero halo de esperanza para cualquier padrón de habitantes, y más en el ámbito rural. Así que Castromocho está de enhorabuena con la edificación de ocho pisos protegidos que aún no están adjudicados, y más porque la demanda de peticionarios es mayor que la oferta.

Su alcalde, Florencio Caballero, está satisfecho también por el reciente arreglo de la carretera N-610, en la que se han invertido 480.000 euros, y por lo que agradece la colaboración de las administraciones. Entre las novedades, tampoco hay que olvidar un parque, inaugurado hace un año, que cuenta con juegos infantiles y con aparatos de gimnasia para las personas mayores.

El pueblo ha mejorado mucho, y más que lo está haciendo, insiste el regidor, quien pone como ejemplo la segunda fase de la obra de rehabilitación del edificio del Ayuntamiento, que permitirá habilitar un inmueble anexo como local de reuniones y encuentros de vecinos. Porque el Ayuntamiento se empeña en unir a los vecinos, y para ello organiza unas fiestas al año que son ineludibles en la agenda de cualquier persona ligada a Castromocho. San Antón, la fiesta del Ángel o la paella del verano vienen rápidamente a la memoria del alcalde cuando se le pregunta por los días más señeros en Castromocho. Y es que los vecinos son bastante activos, y prueba de ello son las clases de pintura, gimnasia o batuca de las amas de casa, igual que los encuentros de la veintena de jóvenes que viven en el municipio.


El pueblo también resulta atractivo para las cigüeñas, que llegaron a formar 94 nidos en la iglesia, una situación a la que ha habido que hacer frente instalando un sistema de electrificación que las ahuyente.

Norte de Castilla, 12 marzo 2011.

Arqueología industrial

Solo solo en Castromocho podremos admirar y transitar por media docena de puentes, el casco urbano se reparte en siete barrios y sobresalen por encima de todo sus dos iglesias de San Esteban y Santa María.

Anda por allí con un poco de más agua de lo normal el río Valdeginate, una de las corrientes hidrológicas más autóctonas de la Tierra de Campos palentina. Poca no ha debido de ser el agua que por él ha pasado en la historia, pues a su vera se instalaron molinos, aceñas y fuentes de zanca. Y más posteriormente industrias harineras, como la Harinera de Campos Los Ángeles, ya abandonada y formando parte de eso que hoy se conoce como arqueología industrial, a pesar de que se le podría dar una utilidad cultural si existiesen circunstancias favorables e inquietudes para ello.

Y es que aunque estemos en tierras de secano, solo en Castromocho podremos admirar y transitar por media docena de puentes, algunos con nombres tan sugerentes como el puente Viejo, del Mercado, del Prado, o el del Membrillar, que atraviesa el Canal de Castilla, que también discurre por el término de Castromocho.

Me dicen allí que el bien ordenado casco urbano del pueblo se reparte en siete barrios, conocidos como Revilla, Mercado, del Medio, de Fuera, Zorita, Reollo y San Pedro.


Sobre todos ellos destacan las soberbias fábricas templarias de las iglesias de San Esteban, que es la parroquia, y la de San María de Colaña, cuya torre se cree que fue un viejo baluarte medieval y a la que hace competencia la popularmente conocida como Torre del Reloj.

El Norte de Castilla, 12 Marzo 2011.

martes, marzo 08, 2011

Segunda fase de rehabilitación de San Esteban

Comienza la segunda fase de rehabilitación de San Esteban que se espera esté terminada en unos meses.


A finales de septiembre comenzaron las obras de reparación de la cubierta de la iglesia de San Esteban, algo que todo el mundo estaba pidiendo a gritos desde hacia unos años y que por falta de dinero no se había podido emprender.

Tras años de tiras y aflojas entre el obispado, la diputación, los ecologistas (que se oponían a que se destruyeran los nidos) y el Ayuntamiento de Castromocho, al final se consiguió un subvención próxima a los 100.000 € para emprender semejante obra de restauración pues cada día que pasaba era un paso a tras en el sostenimiento de esta iglesia ya que aumentaban los nidos de cigüeñas y con ello el peso sobre la cubierta y las numerosas goteras en el templo.

La Diputación contribuyó con el coste de instalar los postes en la ribera del Valdeginate y trasladar allí los nidos a medida que se iba arreglando el tejado; el Obispado cargó con el resto del presupuesto. Éste se quedo corto al encontrarse en el tejado daños ocultos inadvertidos en el momento de realizar el presupuesto inicial, tales como la necesidad de reparar el onduline e instalar un pastor electrónico más potente del presupuestado inicialmente para que la costosa obra durara más años. Fue por este motivo por el que sólo pudo terminarse medio tejado, el más elevado del tempo.

Después de unos meses de parón en espera de recolectar más fondos ayer lunes 7 de marzo comenzó la que podríamos llamar 2ª fase restauración; pero esta segunda fase no va a ser, como la lógica nos dicta, del resto del tejado sino de las torres de la fachada occidental que el paso del tiempo ha dejado seriamente dañadas.

Expertos restauradores han considerado que es prioritario abordar la reparación de las dos torres a terminar el tejado. De ahí la instalación hace unos días de ese enorme andamio. Las campanas están medio caídas y algunas se apoyan en el borde del poyo del ojo del campanario. No es posible restaurar las campanas para poder voltearlas como antaño ya que esto supondría bajarlas del campanario y llevarlas a Dueñas a un taller especializado en estas labores lo que dispararía el presupuesto de una manera exagerada por lo que, de momento, se ha pensado simplemente en ajustar los ejes de las campanas en sus respectivos lugares de forma que no corran ningún peligro público y cerrar con malla metálica los ojos del campanario para que no vuelvan a anidar en él palomas u otras aves cuyos excrementos volvería a deteriorarlas a corto plazo.

Esta segunda fase de restauración va a ser financiada exclusivamente por el obispado de Palencia.

Posteriormente, cuando vuelva a haber nuevos fondos, se terminará de arreglar el resto del tejado que queda pendiente. Por este motivo, cualquier donativo para esta causa será bienvenido por pequeño que sea pues terminar de arreglar el tejado también es muy importante.

El pueblo ha de estar muy agradecido a la actual junta de gobierno, encabezada por su alcalde Florencio Caballero y al párroco de Castromocho D. Joaquín Camina, que gracias a sus gestiones han conseguido que el monumento más importante de Castromocho, la iglesias de San Esteban, se salvara de la ruina inmediata pues los donativos de los vecinos jamás hubieran sido suficientes para costear el gasto de semejante obra.

Esperemos que las cigüeñas busquen otros paraderos y dejen a la iglesia en paz, al menos, durante los próximos cien años.